Antes de esta misión, el equipo liderado por el científico Alan Stern, del Instituto de Investigación Southwest, sopesó la idea de que Ultima Thule fuese la unión de dos objetos planetarios distintos. Sin embargo, el científico de la Universidad Johns Hopkins, Hal Weaver, aseguró que se trata de un solo asteroide.

Ultima Thule, que fue el nombre elegido por el público en una convocatoria de la NASA para nombrar al objeto conocido hasta ese momento como 2014 MU69, proviene de un término de origen griego usado por geógrafos romanos y medievales para indicar un lugar “situado más allá del mundo conocido”.

Pese a que el sobrevuelo a ese asteroide rocoso ocurrió a medianoche a una distancia de unos 3.500 kilómetros del objeto, la primera señal de New Horizons después de completarlo llegó a las 10.30 hora local (15.30 GMT) a la Estación de Rastreo de la Red del Espacio Profundo, situada en Madrid.

Esto sucede porque Ultima Thule se encuentra a 6 horas y 7 minutos luz de la Tierra, según explicó uno de los encargados de esta misión. Otro de los retos de esta misión espacial es determinar la duración de la rotación sobre sí mismo del pequeño asteroide, de apenas 30 kilómetros de diámetro. De acuerdo a los últimos hallazgos, los científicos consideran que esa rotación dura entre 15 y 30 horas, a falta de más datos para confirmar esta hipótesis.

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