Fotos: Nangibe Torres

En el Meta las cuadrillas de San Martín celebraron su versión 284 de la representación de los juegos que asemejan la guerra que hubo en su momento entre cuatro bandos que se disputaban las llanuras de esta región, esto dentro del quincuagésimo tercer Festival Internacional Folclórico y Turístico del Llano, donde se desarrollaron además de este, más eventos culturales.

Cada año, el 11 de noviembre, la tradición llanera sale a relucir en San Martín, municipio que recibe cientos de turistas y vecinos que se dan cita para conocer y disfrutar del más colorido festival de la región.

En el marco de este encuentro cultural se lleva a cabo en el Joropódromo Internacional ‘La Cotiza de Oro’, el Reinado Internacional del Llano, el Torneo Nacional de Toros Coleados ‘Estribo de Oro’, conciertos de orquestas nacionales y artistas internacionales, y las ferias de artesanía y de gastronomía.

José Abel Carrillo, veterano bailador y ganador de torneos, menciona que “esta festividad también integra a Colombia y Venezuela en actividades como el Joropódromo, pues  en su décima primera versión se cuenta con la participación de 25 grupos de diferentes departamentos de la Orinoquia colombovenezolana”.

Por su parte, Carlos Rey, presidente de la Junta Patronal, señala que “estos juegos culturales son obra maestra de la tradición San Martinera y la festividad es catalogada como Patrimonio Cultural de la Nación, pues desde 1.735 se conserva de generación en generación”.

Por su parte las cuadrillas cuentan con diez diferentes juegos que se representan con guerra y confrontación hasta llegar a la paz, y el trabajo conjunto para hacer de los Llanos, una región bella para vivir, para mostrar la cultura e historia en una expresión folclórica vistosa, por sus atuendos y música.

Los Moros cómo se llamaba a los árabes, junto con los Guahibos, que representan los llaneros, armaban un solo bando para enfrentar a los Galanes (españoles), que hacían un solo bloque de defensa y enfrentamiento con los negros que recibían el nombre de Cachaceros.

Todo da inicio sobre el medio día, por las principales calles del municipio desfilan las cuatro cuadrillas de 12 integrantes cada uno, hasta llegar al lugar donde se desarrolla el evento, con miles de observadores pintados de negro con una mescla de aceite quemado y melaza.

Freddy Ávila, coordinador de la casa de la cultura y cuadrillero de los Galanes, explica cada uno de los juegos y su forma de ejecutarse en la plaza de las cuadrillas.

El saludo: Este es el juego inicial donde todas las cuadrillas se dirigen al centro de la plaza, formando un arco, y ya estando en formación, se dirigen a los costados del lugar y giran a la izquierda buscando el centro de la plaza, donde saludan al patrono San Martin de Tours.

El desafío: Coloquialmente conocido como ‘guerrillas’ es un simulacro de combate de a pie entre las cuatro Cuadrillas. En este juego se enfrentan Galanes contra Moros y Guahibos contra Cachaceros.

Las ‘Oes’: En esta parte las cuatro cuadrillas avanzan cada cual por su derecha hasta la tercera parte de la cuadra, entran en la plaza trazando un amplio círculo que pasa por el centro de la misma y se cierra en el punto de partida.

El peine: Los árabes y españoles avanzan al frente a la línea principal, de la misma forma que llaneros y negros, hasta encontrarse en el centro de la cuadra en parejas, donde se cruzan Moro y Galán, y Guahibo y Cachacero, por fuera, formando un peine. El juego se continúa hasta que cada Cuadrilla regresa a su esquina.

Medias plazas: Todos avanzan en diagonal al centro de la plaza y ahí giran hacia la derecha en dirección a la esquina siguiente en la que habían comenzado. La figura continúa hasta tocar cuatro veces el centro y cada una de las esquinas de la plaza. Posteriormente, cada cuadrilla regresa a su ranchería.

El caracol: Los Moros avanzan buscando el territorio de los Galanes y los Guahibos el de los Cachaceros. Al llegar a los tres cuartos de la plaza entran a esta y forman un óvalo que se cierra en el punto de partida o ranchería de cada Cuadrilla. Cada Cuadrilla hace cuatro caracoles hasta volver a su propia esquina.

Alcancías: Aquí se pone a prueba la verdadera habilidad de los jinetes, pues los Moros invaden el territorio de los Galanes; este repele el ataque y lo hace huir al territorio del indio quien sale en defensa de su aliado el Moro, y persigue al Galán hasta llevarlo al territorio del Cachacero. Este a su vez sale en defensa del Galán y lo persigue hasta territorio del Moro. Por último el Moro defiende al Guahibo y persigue al Cachacero hasta hacerlo refugiar en el territorio de los galanes. Al final todos regresan a sus rancherías.

Culebra: Se distingue por su vistosidad y complejidad, es símbolo de la paz y la unión entre las cuatro etnias. Consiste en intercalar cada miembro de las diferentes cuadrillas con sus antiguos adversarios, formando entre los cuatro colores una similitud de culebra Coral.

Paseo: Las cuatro cuadrillas se reparten en grupos de seis jinetes; los dos grupos de cada cuadrilla parten de su esquina en direcciones opuestas, avanzando por la calle para darle vuelta completa a la plaza.

Despedida: Con este se finaliza el acto, que consiste en la repetición del primer juego. Se rodea la plaza para despedirse del público, no sin antes agradecer al santo patrono del municipio.

El desarrollo de los juegos entre las cuatro cuadrillas dura entre cuatro y cinco horas. Desde que inicia hasta que finaliza está acompañado de juegos pirotécnicos, al tiempo que los mismos anuncian el inicio y terminación de cada juego.

Los vestuarios

Cachaceros: Portan atuendos muy llamativos, compuestos por semillas, pintura negra, pieles y huesos de animales nativos de la región, se acompañan de un banderín de color negro y su compañero, el caballo, generalmente es negro o pintado. Son reconocidos por cada año cambiar la totalidad de sus atuendos.

Galanes: Su vestimenta este año estuvo compuesta por pantalón blanco, saco negro, corbatín y sombrero blanco, aunque en versiones anteriores, se han puesto ropa verde hasta la rodilla con rayas doradas, en las mangas, rodillas y en el cuello un ojalillo de color blanco, media negra y polainas negras, además de una pechera y casco a manera de armadura compuesta de acrílico. El banderín que los representa es el blanco.

Guahibos: Su vestuario consta de camisa roja con puntos o lunares blancos, pantalón negro y cotizas, tocado grande adornado con plumas de pavo real y en sus cuellos collares elaborados a partir de vertebras de serpiente, dientes de vaca, cerdos salvajes, cráneos de micos, y semillas de jaboncillo o pionías. Además, se pintan la cara de rojo luego de macerar semillas de achiote, montan caballos de color café y sus banderines son de color rojo.

Moros: Su vestuario está compuesto por una camisa amarilla, chaleco negro, pantalón morado, pantuflas negras y velo blanco el cual se sujeta con un cordón de color negro adornado con hilos dorados. Llevan banderines amarillos y usan caballo amarillo y habano.

Al finalizar los juegos muchos de los veteranos participantes ceden su puesto a un hijo, sobrino, primo o hermano, para que continúe con esta, tradición, una de las más coloridas e históricas de Colombia, que según Rey, “demuestra que la guerra se puede solucionar llegando a la paz por medio del folclor, el deporte y la unión fraternal”.

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